Morgan en clave gallega: Viveiro, percebes y pulpo a tijera

Morgan en clave gallega: Viveiro, percebes y pulpo a tijera

Hay salidas que se disfrutan con la vista, otras con el corazón… y otras, como la de Viveiro, con todos los sentidos a la vez. En esta ocasión, fue Antón, socio veterano y gallego de raza, quien nos condujo por su tierra con la misma pasión con la que corta el pulpo a tijera o pronuncia “queimada” con reverencia.

La aventura comenzó en Lugo, ciudad amurallada, Patrimonio de la Humanidad, y punto de partida de esta ruta pensada para conocer, saborear y celebrar Galicia a su manera. Aunque Antón estaba preparado para una participación mayor, finalmente fueron 12 vehículos en total, de los cuales 10 eran Morgan, lo que permitió una experiencia más íntima, cercana y sin prisas.

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De murallas y cañones, a bordo de Morgan y un catamarán

Desde Lugo, el grupo partió rumbo a la Ribeira Sacra, una joya natural enclavada entre cañones y viñedos. Allí, tras un paseo en barco por el Cañón del Sil, tocó hacer lo que en Galicia se hace mejor que en ningún sitio: comer bien. Una auténtica pulpada, con el pulpo cortado a la manera tradicional —tijera en mano—, acompañado de pan, vino y esa manera de estar a la mesa que solo se entiende entre gallegos.

De vuelta a Lugo, se celebró una cena en el restaurante Campos, un clásico de la ciudad que no decepciona. Allí se alargó la sobremesa y se encendió el aguardiente, literalmente, con la tradicional queimada gallega, entre conjuros y risas, mientras el anagrama de Morgan brillaba en los obsequios conmemorativos que Antón había encargado para la ocasión, esta vez en metacrilato. Un detalle distinto, como todo lo que organiza.

Historia, espiritualidad y mar

La mañana siguiente comenzó con una visita guiada por la muralla romana y la catedral de Lugo, para después retomar la marcha hacia el norte, haciendo parada en Mondoñedo, donde también hubo tiempo para visitar su catedral. Tras un paseo relajado, la caravana puso rumbo al corazón de esta salida: Viveiro.

Allí, como es tradición, no faltaron los percebes y los brindis con vista al mar, pero además, los asistentes vivieron un momento especialmente significativo: la asistencia a una misa dedicada a Nuestra Señora del Camino de la Luz, imagen donada por el propio Antón a la cofradía local del Calvario de las Siete Palabras. Los Morgan quedaron aparcados en la Plaza de Santa María, creando una estampa de esas que se quedan grabadas.

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Buen ambiente, cielo claro y promesa de volver

Con un tiempo espléndido, sin lluvias ni contratiempos, y un ambiente de amistad sincera, la salida por Galicia fue un éxito redondo. “Lo siento por quienes no vinieron”, decía Antón, con razón. Porque no todos los fines de semana se recorren tres catedrales, se navega por un cañón, se come pulpo recién cortado y se termina en misa con percebes en el estómago.

Eso sí, habrá que esperar para la próxima: Antón ha prometido repetir… pero solo cuando cumpla 78 años. Y conociéndolo, no solo lo cumplirá, sino que lo celebrará guiándonos de nuevo por aldeas, tabernas y recuerdos de su infancia, en una versión más sencilla, más auténtica, y, si cabe, más gallega aún.

Gracias, Antón, por esta ruta con acento del norte, alma de romería y corazón de familia. Nos vemos en 2028… o antes, si la vida y los kilómetros quieren.

Mira aquí las fotos de la salida…