Tono es una de esas personas que dejan huella en cada comunidad que pisan. Desde los años 90 ha sido una figura clave en el mundo de las Harley-Davidson en España, llegando a presidir el Big Twin de Castellón, uno de los clubes más importantes del país. Hoy, aunque ha cambiado las dos ruedas por las cuatro de su Morgan, sigue siendo un referente en el mundo motero.
Nos recibe con una sonrisa franca y esa chispa en la mirada de quien ha vivido mil historias sobre el asfalto. “Yo tenía Harley y he tenido Harley desde los años 90. Era el presidente del club más importante de Harley de España, el Big Twin de Castellón”, nos cuenta con orgullo mientras repasa anécdotas de aquellos años dorados.
A pesar de su transición al Morgan, su presencia en la clásica reunión anual del Club, que se celebra el segundo fin de semana de septiembre, sigue siendo indispensable. “Este año estuve por allí. Lo que pasa es que ahora voy con el Morgan, pero como soy el fundador del Club, me lo perdonan”, dice entre risas, dejando claro que su carisma y legado siguen intactos.
Su legado le sigue permitiendo encabezar la ruta de cierre de la reunión, una tradición que él mismo instauró. “Siempre hacemos una ruta, que también en su momento me la inventé yo, subimos una montaña por aquí, por Castellón, unos 14-15 kilómetros. Este año la encabezaba yo con el Morgan, y detrás iban 500-600 Harleys”, relata emocionado, como si volviera a sentir el rugir de los motores.
El cambio de la Harley al Morgan no ha sido fácil de aceptar para todos, pero Tono lo lleva con humor. “Cuando ellos hacen rutas, yo me apunto con ellos, voy con el Morgan y a la marcha. Les hago rabiar y punto”, comenta entre carcajadas. “A los harleros les gusta alardear de sus motos, pero cuando ven mi Morgan, muchas veces miran más mi coche que sus motos, y eso les toca la moral”, confiesa divertido. “Lo hago adrede, claro, pongo el coche en sitios clave para que la gente se fije en él, y me parto de risa viendo las caras de los harleros”.
Para Tono, la transición al Morgan es una evolución natural para los moteros de larga trayectoria. “Siempre digo que es una manera noble de envejecer un motero. El Morgan te da la misma sensación de libertad, pero con cuatro ruedas. Si llueve, te mojas; si hace frío, pasas frío; si hace calor, pasas calor. Es muy parecido a la Harley”. Con la experiencia que le dan los años, Tono reflexiona: “Al final, la esencia es la misma: la carretera, el viento en la cara, la hermandad”.
Aunque disfruta de su nueva afición, reconoce que hay aspectos del mundo Harley que extraña. “El mundo de la Harley es más gregario, más de grupo. A lo largo de los años, he hecho muchísimos amigos y montamos un club de expresidentes que nos llamamos ‘Los Zorros Plateados’. Nos seguimos reuniendo después de 25 años. Es algo que en el mundo Morgan no es tan fuerte, aquí la gente es más independiente”.
Rememorando sus días como presidente, destaca la magnitud de los eventos que organizaba. “Llegué a hacer 1.800 inscripciones. Eso eran muchas motos, mucha gente, mucha movida. Cuando veo ahora concentraciones de 20 coches y la gente está emocionada, pienso: ‘Madre mía, yo juntaba más de 1.000 Harleys, aquello sí que eran pollos…’”.
Tono nos habla de la ruta del Desierto de las Palmas, un recorrido que es todo un clásico tanto para Harleys como para Morgans. “Desde la parte de arriba se ve toda la serpiente multicolor de Harleys. Con los Morgan no es lo mismo, somos 15 y ya es mucho”.
Con su inconfundible carisma, su espíritu de aventura intacto y una vida llena de experiencias sobre ruedas, Tono sigue dejando huella en cada kilómetro de asfalto que recorre, ya sea sobre dos ruedas o cuatro. ¡Gracias Tono!


