Marruecos en Morgan: diez días de carretera al otro lado del Estrecho

Marruecos en Morgan: diez días de carretera al otro lado del Estrecho

En breve, el Morgan Sports Car Club España emprende una de esas salidas que no se programan todos los años. Del 10 al 20 de abril, un grupo de 14 coches, con más de treinta personas a bordo, cruzará el Estrecho de Gibraltar para adentrarse en Marruecos siguiendo una ruta de casi 2.000 kilómetros que atraviesa el Atlas Medio, las gargantas del Todra y del Dadés, parte del desierto del Sáhara y las ciudades imperiales, con llegada final a Marrakech. Todo ello con el volante de un clásico entre las manos.

La idea nació de quien ya lo había vivido

La propuesta partió en una conversación entre varios socios con Carlos Sanz, miembro del club que acumula varios viajes previos por estas rutas con Explorers Classics, la organización especializada con la que se ha diseñado el recorrido. Carlos ya conocía el terreno: sabía qué funciona y qué no cuando se trata de mover un grupo en coche clásico por Marruecos, dónde están los márgenes de error y dónde conviene no improvisar. Ha contado con el apoyo de Javier García Barredo, que por su parte, ha aportado ese criterio que solo da la experiencia acumulada en muchas salidas del Club: el conocimiento de los ritmos del grupo, de lo que realmente se disfruta al volante de un Morgan y de cómo traducir todo eso en un itinerario que no busca impresionar, sino encajar. Entre ambos han ido dando forma a una expedición que lleva meses de trabajo detrás.

Un trabajo que, además, ha tenido que absorber un golpe difícil. El responsable de Explorers Classics, con quien se venía coordinando la logística desde el principio, falleció durante el proceso de organización de esta salida. Su equipo ha mantenido el compromiso y ha sacado el proyecto adelante. Una circunstancia que añade un matiz especial a este viaje, y que explica también por qué algunos detalles del programa podrían aún sufrir ajustes de última hora. Hilvanar todas las piezas ha sido, en este contexto, más complejo de lo habitual. Lo fundamental está cerrado. Los flecos, si los hay, se resolverán sobre la marcha con la solvencia que da conocer bien el terreno.

Una ruta sin improvisación

El punto de encuentro será el Puerto de Tarifa el viernes 10 de abril a las 11:30 h. A las 12:00 h zarpa el ferry. Dos horas después, Tánger, y desde ahí, Asilah: con parada Casa García, referencia conocida en todo Marruecos para los viajeros que entran desde España, lugar de cambio de divisas, de tarjetas SIM y de primer contacto real con el país, antes de continuar ruta para avanzar y ganar tiempo desde el primer día.

059b29bd-0165-4a5b-9411-eb01b435a042

A partir del día siguiente, la ruta se despliega con una lógica que combina kilómetros, historia y paisaje. El día 2 lleva al grupo hasta el Hotel Xaluca de Aguelmame Sidi Ali, en el Atlas Medio, pasando por Ifrane, una ciudad que sorprende a quien la visita por primera vez, con su urbanismo de aire centroeuropeo a 1.700 metros de altitud y su historia ligada a los deportes de invierno. El trayecto incluye 390 kilómetros, pero la carretera lo justifica.

El día 3 conduce hasta Erfoud, la llamada Puerta del Desierto, a través de las gargantas del Ziz y sus inmensos palmares. El día 4, apenas 65 kilómetros separan Erfoud de Merzouga: las dunas del Erg Chebbi, con sus 250 metros de altura, el cielo más estrellado del itinerario y la posibilidad de recorrer el desierto en buggy o en 4×4, conducidos por los propios participantes.

a9a03ca3-3a81-4943-b5f6-d5fce96510a1

El día 5 es el más exigente en distancia: 375 kilómetros entre Merzouga y Boumalne Dadés, con parada en las Gargantas de Amellago y el descenso por las Gargantas del Todra, donde las paredes verticales alcanzan casi 300 metros a ambos lados de la carretera. El día 6, las Gargantas del Dadés y el Valle de las Rosas —en plena floración de abril— antes de llegar a Ouarzazate, ciudad conocida por sus kasbahs y por haber sido escenario de producciones como Lawrence de Arabia o Gladiator.

El día 7 cruza el Alto Atlas por el puerto de Tizi n’Tichka, a 2.260 metros de altitud, para descender hasta Marrakech, donde el grupo se instalará en el Sofitel. Dos jornadas en la ciudad: la tarde del día 7 libre, y el día 8 completo para quien quiera visitar la medina, los zocos, el Museo Yves Saint Laurent o simplemente perderse en la plaza Djamaa el-Fna.

de0e8265-08f7-482f-baca-badcc45196d7

El día 9 es el regreso: 530 kilómetros de autopista hacia el norte, con llegada a la zona de Tánger, donde se celebrará la cena de despedida antes del embarque al día siguiente. Y el día 10, de vuelta a Tarifa en el Fast Ferry.

El detalle que marca la diferencia

La organización ha resuelto uno de los problemas habituales en este tipo de expediciones: el traslado del equipaje. Uno de los vehículos de apoyo incorpora un remolque donde se depositan las maletas al salir de cada hotel. Los participantes conducen sin carga. Una solución sencilla que cambia por completo la experiencia del viaje.

El grupo también viajará con provisiones propias para los días en que la oferta gastronómica en ruta no garantice un nivel suficiente. Los hoteles son en su mayoría de la cadena Xaluca, de gestión catalano-marroquí, bien valorada en el segmento de rutas para viajeros internacionales, y el Sofitel en Marrakech.

Un país que ha cambiado

Las infraestructuras viarias marroquíes han mejorado de forma sustancial en los últimos años. La actividad económica es visible en las ciudades. Los grandes complejos portuarios, especialmente Tánger Med, uno de los principales hubs logísticos del Mediterráneo, con conexiones directas a Francia, son la expresión más visible de una transformación que avanza a un ritmo que sorprende incluso a quienes lo siguen de cerca. Para los miembros del club que hayan conocido el Marruecos de décadas anteriores, esta salida ofrece también esa lectura: la de un país que merece ser revisitado con ojos nuevos.

e10950f7-6b69-4a29-a6e1-0c710225285a

El Morgan como protagonista

No es menor el hecho de que todo esto se haga al volante de un coche clásico. Las carreteras del sur marroquí, con una geometría y un paisaje sin equivalente en Europa, son un escenario excepcional para la conducción. Basta con tener claro que merece la pena hacerlo.

¿Nos vamos?