El 19 de septiembre no es una fecha cualquiera para quienes compartimos la pasión por Morgan. Escrita como 19/09, recuerda a 1909, el año en que H. F. S. Morgan construyó su primer automóvil. El International Morgan Day invita a propietarios, clubes y aficionados de todo el mundo a celebrarlo de la mejor manera posible: sacando los coches a la carretera.
El Morgan Sports Car Club España respondió a la convocatoria con una jornada que reunió trece Morgan y alrededor de una quincena de socios y acompañantes. Por delante nos esperaba un recorrido en el que no faltaron la mecánica, el patrimonio, la gastronomía y, naturalmente, unas cuantas carreteras escogidas para disfrutar al volante.
Primera parada: Tayre
La mañana comenzó en las instalaciones de Tayre de la calle Manuel Tovar, en Madrid. Mientras compartíamos un desayuno, cinco profesionales de su equipo revisaron los Morgan participantes, comprobando niveles, presiones, posibles fugas y pequeños desajustes. El chequeo apenas detectó una pequeña incidencia, de modo que la mayoría de los coches recibió rápidamente el visto bueno para continuar la jornada. También tuvimos ocasión de conocer el nuevo Morgan Supersport, conversar con el equipo de Tayre e intercambiar impresiones antes de ponernos en marcha. Uno de sus representantes se sumó después a la ruta con un Plus Six.
Carretera y patrimonio
Tras reagruparnos en Valdetorres de Jarama, la comitiva continuó hacia El Cubillo de Uceda, un pequeño municipio de Guadalajara con un patrimonio sorprendente. Allí visitamos la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un conjunto que conserva elementos románico-mudéjares de los siglos XII y XIII junto a aportaciones renacentistas posteriores.
Los Morgan quedaron alineados frente al templo, componiendo una de las imágenes más especiales del día: ocho siglos de arquitectura observando a unos automóviles que llevan más de cien años defendiendo una manera muy particular de entender la conducción.
La parada se prolongó algo más de lo previsto —algo bastante comprensible cuando aparecen una buena tortilla, torreznos y croquetas— y Tayre volvió a ejercer de anfitrión invitándonos al aperitivo.
Desde El Cubillo de Uceda continuamos hasta Cogolludo. A pesar de llegar con cierto retraso, en su Plaza Mayor nos esperaban numerosos vecinos y visitantes, atraídos por la singular comitiva. Los coches ocuparon durante unos minutos el espacio situado frente al Palacio de los Duques de Medinaceli, creando otro encuentro memorable entre patrimonio renacentista y diseño británico.
Destino: Sigüenza
La última parte del recorrido nos llevó hasta Sigüenza. Antes de sentarnos a la mesa, varios Morgan subieron hasta la Plaza del Castillo, junto al Parador, para completar una jornada especialmente fotogénica.
La comida permitió recuperar fuerzas, comentar los mejores momentos de la ruta y agradecer tanto el trabajo de la organización como la atención recibida por parte de Tayre. Después de la sobremesa, los participantes emprendieron el regreso en pequeños grupos, separándose poco a poco a medida que se acercaban a Madrid.
Fue una celebración muy Morgan: buenos coches, carreteras con personalidad, lugares llenos de historia y tiempo para conversar alrededor de una mesa. Una excelente manera de recordar 1909 y de confirmar que, más de un siglo después, la mejor parte de conducir un Morgan sigue siendo compartir el camino. Gracias por vuestra participación.


