Joseph, una pasión por el Morgan

Joseph, una pasión por el Morgan

Con sesenta y ocho años, Joseph ha dedicado una gran parte de su vida a recorrer el mundo, siempre con ganas de viajar y ver las nubes, como buen piloto y profesional aeronáutico, pero siempre con los pies en la tierra… y si es posible, cerca del mar. Joseph nos habla en un perfecto andaluz con acento francés, cosas de nacer en Tarifa, vivir la infancia y su adolescencia en Francia y recorrer medio mundo hasta, años después, volver al sur. Desde 2015 Sevilla se convierte en su refugio y en el punto de partida de sus rutas con el Morgan.

Pero retrocedamos en el tiempo, hasta 1967 más o menos, cuando un jovencísimo Joseph se encuentra de bruces con un Morgan. Fue en una reunión entre amigos, pues los padres del novio de la hermana de un amigo acudieron a visitarlos en un flamante Plus 4 verde, del que Joseph se quedó instantáneamente prendado, con las sensaciones grabadas en su memoria a fuego. Se despertó una gran pasión en él, una pasión por el Morgan que superó viajes, traslados profesionales y las decenas de vicisitudes que la vida nos tiene preparadas. Hasta que, años después, llegó el momento en el que Joseph decidió convertirse en propietario de un Morgan, aunque él tiene otra versión, “mi mujer, tras año y medio viviendo en Sevilla y yo a caballo entre París, Burdeos, Marsella y Sevilla, me propone un acuerdo, jubilarme y comprarnos un Morgan. No pude decir que no”

Dicho y hecho. En pocos días sucedió todo; billetes de avión, visita al concesionario y al concesionario “Brands Hatch Morgans” de cabeza… pero al momento de elegir el coche, apareció la segunda parte del acuerdo, ¡ejem! Joseph elegiría el modelo y Eliane, su esposa, el color y los acabados… resultado de todo esto, un Morgan Plus 4, azul Aston Martin, con interior en negro y extremadamente elegante. Toda una preciosidad sobre cuatro ruedas.

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Pero Joseph tuvo que retrasar su jubilación, el tiempo suficiente para acudir, meses después, a recoger personalmente su Morgan. Pasaron varios días en el Bull Hotel, donde antaño se alojaban los pilotos de la Segunda Guerra Mundial y que todavía conserva las fotografías y los recuerdos de tantas aventuras. Inspirados por aquellos valientes, Joseph y Eliane estrenaron su Morgan cruzando Francia y España hasta llegar a Sevilla. Ahí fue donde comprobaron, de primera mano, que habían acertado de pleno, aquel coche era algo más que un vehículo a cuatro ruedas y que ellos no estaban hechos para otro tipo de coche. Ni lluvia ni frío ni kilómetros pudieron con ellos, se sentían acunados por el Morgan, como un bebé en su cuco.
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Nada más llegar a Sevilla buscó otros locos por el Morgan, descolgó el teléfono, llamó al Morgan Sports Car Club de España y se encontró al otro lado con una amabilidad y un buen rollo extremos. Se sentía como un jovenzuelo haciendo nuevos amigos. Desde ese momento se apuntaron a todas las salidas. Eliane siempre acompañando y disfrutando del Morgan y Joseph haciendo realidad su sueño, kilómetro a kilómetro. Para Joseph, conducir un Morgan es un placer extremo, su relación con la carretera roza lo emocional, por eso sus ruedas van cargadas con el máximo de presión, para que las sensaciones de la carretera lleguen desde los neumáticos, a sus manos. Su último viaje, un Sevilla a Valencia de ida y vuelta con más de 1.200 km de sensaciones.

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Para sensaciones y expectación las que despierta el Morgan allá donde lo aparca. Es regresar a su coche y tener que apartar, a veces recibiendo algún que otro empujón, a los curiosos que rodean su excepcional Morgan Plus 4.

Para Joseph el Morgan Sports Car Club de España reúne las cuatro reglas imprescindibles para saborear su Plus 4 a fondo.

– Pasión por el Morgan, buen rollo y entendimiento. 
– Hoteles con encanto y rutas al detalle, súper interesantes y preparadas por los socios conocedores de la zona.
– Visitas culturales, museos, monumentos, paseos charlando…
– Gastronomía, algo para Joseph muy importante, algo que le ha permitido conocer la idiosincrasia y las particularidades de una España que no conocía.

Al final son como una gran familia, pendientes unos de los otros, llamando por teléfono y preocupándose por el día a día de los socios. La pandemia ha supuesto un frenazo para las salidas, pero por contra un acelerón en ganas y emociones por volver a la carretera, hacer kilómetros y ver las nubes pasar desde el Morgan Plus 4 descapotado. ¡Nos vemos pronto Joseph!