Javier Aróstegui, del Scalextric al Morgan

Javier Aróstegui, del Scalextric al Morgan

Javier nació en Barcelona en 1954, estudió Económicas y ha desarrollado su carrera profesional en el mundo de la Dirección de Empresa. Lo de ser el Tesorero del Club es cosa de Eduardo, nuestro Presidente, que le pidió sumarse a la Junta y encargarse del Debe y del Haber del Club. Javier nos cuenta su experiencia con el Morgan desde su posición de “morganista raso”, una pasión por el motor que le viene de muy niño.

Fue su padre, nos cuenta Javier, el que le llevó, con tan solo siete u ocho años, a ver las carreras de Fórmula 1 en el Circuito de Montjuic. Ahí se despertó la pasión por las cuatro ruedas. Y es que el olor a gasolina y a neumático, el rugido de los motores y el brillo de la chapa de un Fórmula 1, enamoran a cualquiera… Pero la afición no se quedaba en el circuito, también fue su padre el que se encargó de que Javier continuara en casa apurando curvas y acelerando en rectas, con un Scalextric, el juguete favorito de casi toda una generación, que por lo que nos cuenta Javier, todavía perdura. 

Toda esta experiencia vital se fue acumulando en Javier; la afición por el mundo del motor, el coleccionismo de modelos para su Scalextric y otros coches clásicos… y tuvo su eclosión hace unos diez años, con la decisión de pasar de la afición y la miniatura, a ser propietario de un clásico y de tamaño real. Su primera opción no fue un Morgan, había otro modelo que le hacía “tilín” a Javier, un MGA… pero esta aproximación al mundo del clásico fue fallida, el metro ochenta de Aróstegui no encajaba cómodamente en el modelo de la British Motor Corporation… y algo le decía que ese coche no era para él.  Así que continuó investigando y su otra opción resultó ser el Morgan, vehículo que ya conocía, pero del que le faltaban referencias, tiró de internet, descubrió la web del Club y contactó con el Presidente de aquellos años, que muy amablemente le atendió. La conversación fue breve, intensa y honesta – Javier preguntó “Y el Morgan, ¿qué tal?” – a lo que se le respondió con sinceridad meridiana – “son un desastre de coche, incómodos, ruidosos, duro en la conducción, viajas casi a la intemperie, pero… son una maravilla, divertidísimos y lleno de encanto”. – Esta dolorosa sinceridad encandiló a Javier y se plantó en Madrid a experimentar la conducción de un Morgan en primera persona. Constató cada palabra; la conducción era sin asistencias, como se hacía antaño y el vehículo rebosaba personalidad y autenticidad. El flechazo fue inmediato y hasta hoy.

javier morgan plus4

Los Morgan conservan el encanto y la esencia de la conducción entendida como una conexión entre la máquina, la carretera y quien conduce. No se busca el confort o las comodidades que perturben esa conexión; si la carretera tiene baches, los sientes, si hace viento, lo sientes, si hace frío, pones la calefacción a tope y a continuar el viaje. Desde 2012, Javier y su Plus4 han recorrido miles de kilómetros por España y alguna escapada internacional. Viajando por los Alpes, en pleno mes de junio, cruzaron parte de la cordillera por carretas nevadas, paisajes increíbles y las sensaciones de sentir la nieve contra el parabrisas del Morgan, calefacción a tope y a continuar el viaje. Son coches para conducir, no para correr, son ideales para disfrutar del paisaje y del camino. 

javier morgan curva

Muchas de estas salidas han sido con nuestro Club, lo que fuera puerta de entrada al mundo del Morgan se ha convertido para Javier en una gran familia, tanto es así que tras varias salidas y al hacer buenas migas con el otro Javier, Herreros en este caso, permitió a los vástagos de ambas familias conocerse más allá del Club y a posteriori, formalizar una relación que ha dotado a los “Javieres” de parentesco político, cosas del Morgan… Además de la anécdota familiar, Javier destaca del Club el carácter afable de los socios, lejos de las situaciones más competitivas que se oyen en otras agrupaciones – “aquí nadie viene a ver quién tienes más caballos, o quién se ha comprado el último modelo. Aquí se viene a conectar, disfrutar y acompañarnos en la pasión por una conducción auténtica.” 

javier morgan lago

La pandemia nos ha dejado casi dos años en el garaje, pero lejos de perder afición, los socios siguen apuntándose al Club y poco a poco retomaremos las salidas para compartir kilómetros, curvas y sobremesas. ¡Gracias Javier!