Enrique Sánchez Rodilla, vivir sin capota

Enrique Sánchez Rodilla, vivir sin capota
Enrique Sánchez Rodilla, salmantino de la cosecha del 51 y de Béjar, por más señas, estudió en Madrid Ciencias Económicas. Tras pelearse con los números, los balances y el mundo de la empresa, desempeñó su profesión en la capital, tuvo la oportunidad de saltar el charco y de trabajar varios años en algunos países de Sudamérica. Un hombre de mundo. Cuando habla, sus silencios dicen más que sus palabras, por lo que hay que estar muy atento a lo que cuenta. Tras unos minutos de conversación algo queda claro, los coches no le despiertan el mayor interés, aunque le gustan, pero el Morgan, le encanta.
Enrique puede lucir orgulloso la insignia de socio del club sin coche, pues su ingreso en el Morgan Sport Cars Club de España fue de la mano de su amigo Fernando Aydillo y en aquel momento, Enrique no tenía un Morgan. Fue Fernando quien descubrió los Morgan y sin dudarlo se compró un vehículo de la factoría Malvern, luego llegó un segundo Morgan, y como no hay dos sin tres, Fernando fue a la caza y captura de su tercer ejemplar. Pero aquello ya era imposible de mantener en solitario y pidió ayuda… Me propuso comprar a medias su tercer Morgan, – nos cuenta Enrique – cosa a la que accedí. Pasados unos años y disfrutando de salidas y viajes, decidí comprarle su parte…”
Enrique define el Morgan como “un coche muy agradable para disfrutar del paisaje, ir a tu aire y hacer kilómetros sin preocupaciones. Algo tan simple como echar el día en hacer una ruta y comer en cualquier parte, se convierte en un placer muy sencillo, pero muy reconfortante.” 
Pero el Morgan ofrece algo más, el Morgan une. Enrique asume que el coche está muy bien, que es “muy mono” pero cuando la salida en solitario se convierte en un viaje en grupo, se pasa a otra dimensión. El grupo gana fuerza y se convierte en el leitmotiv de la experiencia. El coche acompaña, el coche redondea el viaje, pero el meollo de la cuestión está en el grupo, las personas que se acompañan, que comparten, hablan, se cuentan, se respetan y crean un momento perfecto.
entrevista enrique 2
Enrique entra en materia y nos habla del Morgan a pie de carretera… “el mantenimiento de un Morgan, de los antiguos, es de sota, caballo y Rey, una mecánica sencilla y robusta, que suelen dar uno o ningún problema, eso sí, cuando aparecen las teclas, lo tirarías por un barranco…” – 
Enrique jamás utiliza la capota, su religión se lo prohibe, porque viajar en un Morgan es someterse a lo que el Cielo te mande, ir al aire y sintiendo la carretera… a veces el Cielo te manda una borrasca por castigo y la lluvia se convierte en la maldición más extraordinaria que puedes sufrir en un Morgan. Emocionante y enormemente desagradable. A pesar de todo ello, sigue empeñado en no poner la capota, no tiene ningún sentido, para eso vale cualquier coche y estamos hablando de viajar en un Morgan.
Los encuentros con el resto de socios se convierte en una cita ineludible, gente muy agradable con la que no vas a tener el mínimo problema, a pesar del paso de los años, algo muy a destacar en los tiempos que corren. El ambiente que se respira en el Club propicia el máximo respeto entre los socios, que se convierte en el nexo de unión hasta la próxima salida. Momento que todos añoramos, Enrique y que ansiamos que vuelvan para retomar kilómetros y sobremesas juntos.