Eduardo Falgás, siempre sobre ruedas

Eduardo Falgás, siempre sobre ruedas

Eduardo y Nuria, siempre sobre ruedas

Eduardo Falgás nace en Barcelona hace 71 años, arquitecto de formación y de profesión, siente desde muy joven una profunda pasión por el motor, los neumáticos, la velocidad y la competición sobre dos y cuatro ruedas. Con 18 años ya participaba en rallies universitarios con un Seat 600 que su padre le prestaba. Una banda negra, el capó levantado para ventilar, y ya estaba Eduardo listo para competir. Pasaba Eduardo de las cuatro a las dos ruedas, y viceversa, con mucha facilidad. Del Seat 600 a una Guzzi Dingo 49 cc, moto con la que empezó a dar saltos en descampados y a iniciarse en el mundo del motocross.

Su primer encuentro con un Morgan lo recuerda muy bien, en la carretera de “l’arrabassada”, a pie de curva tras un accidente, sin consecuencias, entre un Seat 600 y un Morgan. Eduardo bajaba en moto y se acercó al grupo de personas que discutían sobre el leve encontronazo entre los dos coches y descubrió con sorpresa un vehículo inusual, con un aspecto sobresaliente y un conductor incomprendido, tratado injustamente por aquel gentío.

El encuentro con el Morgan accidentado se quedó grabado en su memoria. Tuvieron que pasar varios años para despertar, de nuevo, su curiosidad. Tras una etapa centrado en el mundo de la moto; Ossa, enduro, rallies, motocross… Eduardo tuvo que bajarse de las dos ruedas tras un ultimátum familiar; un accidente inoportuno lo tuvo escayolado una buena temporada y afortunadamente sólo quedó en un susto, pero la familia crecía y las responsabilidades pesaban más que la afición.

Su curiosidad por los Morgan le llevó a Inglaterra. Por dos veces viajó a la búsqueda de su modelo favorito. “Lo quería genuinamente inglés – nos cuenta Eduardo – con el volante a la derecha y la mecánica inconfundible de la Malvern Factory”. Esa mecánica lo convierte en un coche muy divertido de conducir, algo rudo, pero que compensa enormemente por las sensaciones que transmite. Aunque no lo parezca, es un vehículo cómodo y que no cansa al conducir – “en una salida a Portugal – recuerda Eduardo – hicimos la vuelta a Barcelona del tirón, disfrutando, sin rechistar y con cero problemas en nuestro Morgan.”  Con motores y mecánica muy accesible, son modelos nada caprichosos en su mantenimiento, eso si, puedes personalizarlo a tu gusto hasta el más mínimo detalle.

El Morgan Sports Car Club le da la oportunidad a Eduardo de compartir su pasión con un grupo heterogéneo de personas, apasionados todos y todas del motor, de la carretera, de las rutas automovilísticas y de los Morgan. Al final se convierten en amigos, tras tantos kilómetros recorridos y tantas experiencias compartidas.

Pero Eduardo no para, nada le detiene, fiel seguidor del “ahora o nunca”, le espera el Rallye de Monte-Carlo Histórico. Una prueba deportiva de regularidad muy dura, conduciendo en condiciones muy adversas; nieve, montaña, tierra, asfalto… en la que sólo pueden participar coches inscritos en ediciones anteriores del Rallye Monte-Carlo, entre 1911 y 1980. Eduardo y su hijo, que participa como copiloto, cuentan con un Seat 127 preparado para la ocasión, y con un equipo técnico que les acompaña en la aventura. La prueba se celebra en Francia a finales de enero de 2020 y estaremos muy atentos al resultado de su participación.

Hombre de asfalto, neumático y gasolina, siempre se ha sentido acompañado por otra apasionada del motor que ha significado el complemento ideal para tantos y tantos kilómetros recorridos mano a mano. Ella es Nuri, su esposa Nuria Vila, siempre su copiloto de rally, compañera en circuitos y en competiciones, juntos desde muy jóvenes, también conductora y apasionada del Morgan como Eduardo, ambos siempre sobre ruedas.