Ángel Hernández, entre hoyos, percebes y el Morgan

Ángel Hernández, entre hoyos, percebes y el Morgan

Ángel Hernández, nacido en Valladolid, es una persona que se toma la vida con mucho humor y mucho amor. Con 68 añazos y sigue al pie del cañón, siempre trabajando alrededor de la electrónica, la informática y las nuevas tecnologías. Puestos al habla con Ángel, enseguida nos cuenta su primera vez con un Morgan, un episodio de su vida que se le ha quedado grabado y nos lo narra como si de una película en blanco y negro se tratara…   

El descubrimiento del Morgan llegó por culpa de una inocente curiosidad infantil, la de un pequeño Ángel, que a sus 10 años curioseaba, a través de la ventana, la vida de su vecina en pleno Paseo Zorrilla de Valladolid. Enfrente de Ángel vivía una señora, que por su porte parecía una estrella de cine de la época. Ángel disfrutaba mucho curioseando las idas y venidas de la población masculina que rondaba aquella casa, por lo visto la señora tenía removida a media Valladolid y alrededores, pero Ángel, lejos de ver en aquello un tema para la prensa rosa, lo vivió como una aventura casi cinematográfica. Hasta que un día uno de los caballeros acudió a recogerla en un imponente Morgan descapotable y al pequeño Ángel se le quedó grabada aquella escena de tal forma, que perduró en el tiempo. Años después, cuando tuvo que tomar una decisión importante, apareció nítida en su mente. Pero de eso hablaremos más adelante.

Ángel disfruta enormemente de su Morgan. Sus viajes y su pasión por las cuatro ruedas se comparten al cien por cien con su mujer, Lourdes, que le acompaña siempre y disfrutan de las sensaciones que les transmite el Morgan. Ambos comparten otra afición que se complementa perfectamente con su espíritu viajero, el golf.

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Compaginan salidas de golf con las salidas con el Morgan, y así cumplen con sus deseos de una tacada. Para Ángel, ponerse al volante de su Morgan es un gesto de libertad absoluta, una sensación de control y disfrute total, siempre pegado a la carretera. Sus mejores recuerdos con el Morgan vienen, inevitablemente emparejados con personas que le han acompañado y compartido esos momentos, pero ¿cómo se hizo Ángel con su Morgan? Sigan leyendo… 

En una sobremesa familiar, allá por 2015, salió una conversación sobre la posibilidad de darse un capricho”, pues tras muchos años dedicado a su trabajo y a su familia, quizás había llegado el momento de que Ángel se diera un regalo con mayúsculas y sus hijos, conocedores de la historia infantil de su padre con la señora del Paseo Zorrilla, le dijeron – ¿por qué no te compras un Morgan?” – Ángel, sorprendido por aquella reacción, ni siquiera se había planteado tal cosa y al revivir en ese instante una ilusión casi infantil, empezó a pensar en ello en serio. Tan en serio se lo tomó, que en pocos días ya estaba en marcha la operación compra del Morgan”…

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Y después del Morgan, el Club. Contactó con Fernando Aydillo, anterior Presidente del Club, que le acogió muy amablemente, atención de la que Ángel todavía se siente agradecido y que ha convertido al Club en una prolongación de su familia. Recuerda a Tono con mucho cariño, juntos compartieron salidas con el Club y la amistad creció más allá del Morgan, a pesar de la distancia en kilómetros entre ellos.

Ángel espera con avidez la próxima salida a Viveiro, siempre acompañados por Antón, guía imprescindible en la zona, lugar de peregrinación y degustación de percebes en la que Ángel confiesa casi que desayunan percebes, comen percebes y cenan percebes…

El relevo generacional morganista está garantizado. La nieta mayor de Ángel le ha dejado muy claro su propósito – abu, cuando tu no estés, el Morgan para mi, yo me quedo con tu Morgan” – y el abuelo se queda sin palabras. Así que los cinco nietos de Ángel juegan en el Morgan del “abu” y él les da un breve paseo… un espectáculo familiar del que Ángel disfruta cada segundo. d0f08e2f-0153-49dc-bcc0-dbcb3c8fc370 

Nuestro amigo espera pronto poder cumplir uno de sus sueños con Lourdes, hacer una pequeña maleta y salir casi sin rumbo y sin prisas con su Morgan… y volver semanas después con decenas de historias que compartir… ¡que sea pronto y mil gracias Ángel!