Eugenio es un hombre que vive en el Renacimiento, a pesar de sus 64 inviernos sigue empeñado en llenar su vida, y la de los que le rodean, de arte e inspiración.
Dedicado durante años a la Arquitectura de Interior, al diseño de mobiliario, a la pintura y a la escultura… ahora ocupa su tiempo y su sensibilidad en gestionar un maravilloso hotel boutique, el Palacio de la Serna, en Ballesteros de Calatrava, Ciudad Real, www.hotelpalaciodelaserna.com. Lo que en un principio iba a ser su casa, se ha convertido en un espectacular Hotel Rural rebosante de encanto, que también alberga el espacio expositivo de su obra artística, que podemos conocer en www.eugeniobermejo.com.
Eugenio descubre la existencia del Morgan en 1984, en su estudio de arquitectura de interiores. Allí conoce a un representante que en una sobremesa le habla del Morgan… y algo hace clic en su cabeza… desde ese momento se le queda grabado en su retina y en su corazón.. amor a primera vista, le llaman. Pero no fue hasta 2005 que Eugenio no tuvo ocasión de ser el feliz propietario de un Morgan.
Y fue casi por casualidad que contactó con el dueño de un Morgan en A Coruña, Galicia, que tuvo la deferencia de acercarse hasta Ballesteros para enseñarle el coche en vivo y en directo, demostrando así el perfecto estado del vehículo. No pudo negarse y ahí empezó su pasión por los Morgan.
Confiesa ser un amante del concepto “Morgan”, pero a la vez ser un perfecto desconocedor del mundo de la mecánica y de las cuatro ruedas… “yo me quedo con la experiencia, con las sensaciones al volante, las cuestiones técnicas son importantes, pero se las dejo a otros compañeros del Club…” pero a pesar de ello, el Morgan despertó la curiosidad por el coche clásico y ahora son 8 modelos de varias marcas clásicas los que guarda en su garaje…
Son ocho vehículos clásicos, entre ellos un Mercedes 190, un Triumph SpitFire, un MGA, un TR3… es difícil decidirse por su preferido… pero Eugenio lo tiene claro… “el Morgan, sin duda, es mi favorito. Es algo especial conducir tan pegado al suelo, la sensación de ajustarse a las curvas… y eso que mi modelo es inglés y va todo al revés; conducción, cambio de marchas… una locura que nos vuelve majaras a los Morganistas…”
Para Eugenio es imposible explicar si se trata de una pasión, devoción o todo junto. Gracias a su mecánico de confianza, un manitas luso que es capaz de devolver el esplendor de cada vehículo que cae en sus manos, su escudería está en perfecto estado de revista y el Morgan luce como recién salido de fábrica, a pesar de los años y de los kilómetros.
Si preguntamos a Eugenio por su mejor recuerdo con el Morgan, nos confiesa que la subida al Stelvio, en los Alpes italianos, con 45 “paellas” – curvas cerradas completamente circulares – y un recorrido súper divertido. Es su recuerdo más imborrable, tanto por lo espectacular de la ruta y la feliz compañía, como por el “despiste” en una curva que dejo a Eugenio y a su Morgan a 5 centímetros del quitamiedos de la carretera…
El Morgan es un coche muy especial, es un vehículo que derrocha glamour y ahora mismo es difícil entender ese concepto en una sociedad volcada en la movilidad eléctrica, en ir por la ciudad en patinete… no es un vehículo para todos los días, pero si es un coche que te regala un gran día cuando lo conduces…
Eugenio no se corta al hablar del Club Morgan – “como en este Club, en ninguno” – dice – “la camadarería se presupone, pero las personas que integran el Club son peculiares, especiales, están hechos de otra pasta, se respira autenticidad, una sana convivencia y no se tiene en cuenta de dónde vienes o quién eres fuera de tu pasión por el Morgan.”
La vena artística de Eugenio es imparable, dedicado los últimos años a la escultura, se encuentra explorando intervenciones paisajisticas de LandArt y de gran formato. Nada mejor que entrar en su web y descubrir su trabajo…tan auténtico como su pasión por el Morgan.
Eugenio echa de menos las salidas con el Club, tanto es así que está pendiente del teléfono por si hay alguna convocatoria de última hora… a pesar del Covid19 y de sus múltiples compromisos, Eugenio bulle en ganas de salir con el Club de ruta.
¡Pronto salimos, Eugenio!


